Ruth CandelaRuth Candela
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Hola Laura,

Gracias por compartir tu experiencia. Es cierto que muchos estudios sostienen el abuso del lenguaje directivo en las interacciones con personas con Necesidades Complejas de Comunicación. De cualquier manera, también hay literatura que reflexiona sobre el papel de la cultura en estas interacciones y señalan nuestra cultura con tendencia a ser más colectivista que la anglosajona como una en la que las intervenciones directivas se dan con más naturalidad. Tendemos a dirigir a los niños más que en países anglosajones. Nuestros hijos se crían más en comunidad, aprendiendo “de lo que ven”, de los comportamientos del grupo, y menos en interacciones diádicas (más frecuentes en otras culturas como EEUU o países del norte de Europa). Por ejemplo, se ha visto que la palabra “dime” se usa mucho en nuestro ambiente y es un estimulador del desarrollo del lenguaje en etapas tempranas. Por lo que usado, desde el respeto y sin minusvalorar otros modos de expresión no verbales, decirle a un niño “dime”, “cuéntame” no tiene por qué disminuir la motivación para comunicar, siempre que se haga de manera respetuosa y dandole el tiempo que necesitan. Con esto lo que pretendo es que, sin dejar de mantener la mirada crítica acerca del modo en que nos relacionamos, entendáis que lo debemos hacer de forma ajustada a nuestra cultura.

Un abrazo,

Ruth